jueves, junio 15, 2017

4K

El magno evento iba llevar a alfombra roja, larga, un par de cámaras en la entrada del fastuoso local como si fuera una gala de verdad: Garzones repartiendo espumante a destajo, Caco, Pérez y mi Shara amada en las perillas poniendo la mejor música que resumiera estas décadas.

La variable posterior fue todo lo contrario: Agarrar un bolso y partir con un grupo de amigos a la playa, una cabañita rica, idealmente con chimenea y guitarrear tb algunos temas, mientras tomamos un reponedor navegado. Me faltó el poncho acá.

La vida es más sabia y (cabrona) y me hizo ahorrarme todos esos estreses mandándome a la cama con la primera influenza de toda mi vida: ahí figuro con mi peor cara y tos penosa, viendo los matinales y devorándome Netflix como recién abonada (o regalada,
gracias peucoMauro), comiendo pizza al desayuno y sin lavarme el pelo en 5 días.

Quizás son las pseudofedrinas, la abstinencia de nicotina, quizás es el cambio de ciclo, pero he llorado todos los días con casi todo: la disertación de la luna de la Ema, el video de koala de Dante, el "hola caggggol" que la Domi me lanza por teléfono, el rescate del niñito del tubo en FB, las fotos de mis amigas viajando, los saludos del primer mundo, los perritos cachorros y por cierto, cada vez que me dicen: "Guaaaaa mentira que cumples 40!"

Y así es, acá estamos sin ninguna gala, ni adorno, ni ritual pachamamístico recibiéndolos, bendecida por esta carita que la natura y los genes que Bobina me heredó, llena de cariño y amor (de ese que llena el corazoncito), con 365 días fresquitos, nuevas rutas por descubrir y rodeada de vínculos infranqueables, esos lazos leales, gratuitos y de calidad que son más fuertes que el olimpo.

jueves, abril 13, 2017

Retrogradando

A conversaciones infinitas y eternas imposibles de replicar con alguien más,
A los micromomentos que de tan pequeños se hicieron grandes y opresores,
disecar diálogos, segmentos, fragmentos.
Desmenuzar hasta lo imperceptible un mensaje, un extracto de un libro, una serie de netflix, un mueble en el hommy.
Retrogradando, al borde de hacer la única excepción y solo llegar. Sin preguntar. Menos hablar.


jueves, diciembre 29, 2016

veinte16

2016 que se podría perder en el olvido y en un espacio paralelo.
La sensación de que partiste rápido solo tiene un respiro cuando se revisan los registros y algunas fotos que dan cuenta que se hicieron y vivieron muchas más cosas de las que puedo retener.
Me elevaste por los aires del control y la armonía y luego me soltaste de las alturas al piso de la màs brutal realidad.
Me repetiste varios momentos, me pusiste en varios lugares comunes que ya había vivido y se multiplicaron como mantras que aún siguen replicando.
2016 que me hiciste perder la llave de la caja donde estaba la colección de encuentros y despedidas.
Me diste señales, señuelos, pistas y decidí desviar mi atención.
Año que me robaste y me regalaste, me diste y me quitaste.
Me heriste y me salvaste.
Me obligaste a despejar y abrir los ojos y la mente.
A perdonar, alejarme, reencontrar y escuchar sin quererlo.
2016 y tus tristes 90 dìas finales.
Me diste opciones-casi obligadas-de reinventarme y de hacer las cosas de otra forma.
Y las tomé.
Y si bien el éxito no está (aún) garantizado, me dejas aprendizajes duros, que tomaràn tiempo y cuaje.

2017... traigo lo que ganè en la lucha. Lo que perdí, lo dejé atrás.

lunes, diciembre 05, 2016

Destiempo


Para esperar que los hechos ocurran como en una vida paralela podrían estar sucediendo.
Destiempo que fracciona la confianza y el deseo de creer.
Destiempo que deja el sentir en segundo plano.

domingo, septiembre 11, 2016

Amor de padre

El télefono sonaba en la noche y la niña salía corriendo de su pieza, casi volando, sorteando obstáculos como el sillón, la estufa, el colgador con ropa y las plantas que su madre estratégicamente colocaba antes de llegar a la mesita donde estaba el aparato.

"Papá dame permiso pa ir a una fiesta?"- deslizaba toda nerviosa cuando colgaba.

El padre acostado en su cama, la miraba por sobre los lentes y el humo de su vigésimo cigarrillo, su:
"-No, no vas"-Fue tan rotundo que taladró su adolescente corazón.
"- Pero porquéeeeeee???, me acaba de invitar el niño que me gusta poh.", preguntaba la niña, estallando en llanto, drama, desolación y caos.
Su padre la miraba impasible dando una calada más al cigarrillo:
"Hija, también fui cabro y teníamos una lista de chiquillas para invitar a salir. Si te está llamando casi a las 12 de la noche, puedes identificar en qué lugar estás de esa lista?".
La niña dejaba de hipar, abría sus ojos grandes y tragaba todo su orgullo.
El muy pesado tenía razón.

Su padre le habló de sexualidad, de usar preservativos ("En estos tiempos es obligación, cabra"), de pololear mucho y enamorarse poco.
Y que existen dos tipos de mujeres "Las pa casarse y las pa huevear, usted decida cual quiere ser -pero siempre- la mejor".

Su padre no entendía eso de "atracar,agarrar,andar,lo que sea, hágalo piola y con cabros que no sean amigos, ni parientes entre sí, usted nomás va a quedar como bataclana".
Aunque el término acá era otro, sabemos.

La niña llegaba llorando a su pieza y se recostaba en su gran panza para contarle si peleaba o si descubría al chico que le gustaba con otra niña. "Búsquese uno que no le de susto que usted no sea tonta. Punto", ordenaba perentoriamente.
Pero ella no siempre le hizo caso.

A él recurría y no a sus amigas, para hablar de amor, de dudas existenciales, de entender que pasaba con sus emociones. Él jamás la engañó con cuentos de eternidad, príncipe azul, amor de pajaritos y fidelidad "Si la dejaron de querer no hay nada que hacer, nada que apelar" era (como buen abogado) su inamovible sentencia.
No fue un santo, sabía de lo que hablaba.
No se le daba la charla melosa ni acorazonada, no adornaba absolutamente ninguna frase y en más de una ocasión fue rudo y casi cruel:
"Si usted no es la elegida es porque usted no sabe elegir bien".

Hoy (si viviera) le diría a la niña: "Quédate con quien no mire tanto su weaíta de teléfono", "Quédate con quien te haga reir", "Tan dura que salió de cabeza, Carroll Baker por la cresta", "Es triste, pero hay que saber perder, ya pasará".

La niña, hoy mujer, le agradece su honestidad brutal, que a la buena se consigue más que a la mala, que el humor es la base de todo, que las cosas se dicen respetuosamente pero sin disfraces ni eufemismos y de frente -jamás- de costado y que la gente no cambia solo se vuelve una nueva o vieja versión de si misma.
Que siga (a su poco ortodoxa manera) dándole pistas, con pequeñas sutilezas, pequeños signos que muchas veces no quiso ver y siguió de largo.
Pero por sobre todo, muy profundamente le agradece, las señales que aún le envía para que salga de donde no debe estar y -menos aún- volver.

Siempre el muy pesado, tuvo y sigue teniendo razón.


(Ya son 19 once de septiembre sin ti)

lunes, agosto 22, 2016

Santiago

Que un día domingo tarde/noche se vuelve un pañuelo.(ya no sobran piezas en este puzzle).

viernes, julio 22, 2016

Invierno

La lista más fría del año. Como el tema de Gepe que harto que me gusta por eso le perdono lo bachatero.
Dí un gran paso y fui a la clínica fínoli a hacerme cargo de mi futuro.Finalmente se hace el check mental, no guardar ese pendiente ni tercerizar responsabilidades a nadie.
Llegado el día, no será necesario agarrarse a cabezazos contra la pared.

Lo mismo en lo demás: Actuar y decir sin miedo para que después el fantasma del "Y sí..." no ande como alma en pena por ahí.
Sigo en el estado de definir si voy o vengo.
No me cortaré el pelo hasta un tiempo más.
Por casi un mes seguido hice panqueques hasta que me resultaron.
Boté cachureos, doné casi la mitad de mi ropa y me sentí liviana como pluma.
Patear hojas en la Quinta Normal, todos los días si pudiera.
Volví al desierto para mirar con otros ojos lo que no pude hacer bien la vez anterior.
Descubrí que la conexión kármica estuvo siempre, ahí, todas las vidas. Ésta y las pasadas. Y que ese lazo estará aunque cometamos crímenes de "pava lesa humanidad" o nos vayamos a otra galaxia.
Por eso digo, escribo y no me guardo nadita de lo que siento en bonito.
(Re)conocí a mi hermano después de casi 20 años. Fue un regalo de guiños y gestos de mi viejo, fue sentarse a conversar como si nos hubiésemos dejado de ver ayer. Es la sangre quizás.
Cuando el guitarrista lanzó la uñeta llegó a mis pies, tantos recitales y nunca había ocurrido.
Una noche canté Puente de Cerati en un karaoke. Avergonzadamente pero sin cobardía.
Si me dicen que me quedan 2 semanas de vida, creo- hasta esta parte del camino- que me iría piolamente y sin tantos cachos que arreglar.
Seguimos.
(My number,Foals)