viernes, septiembre 11, 2015

cimarra

- "Voy en cuarto medio y nunca, nunca he hecho la cimarra: te informo que mañana la haré". - "Bueno, bueno. Tienes mi autorización". Esa fue tu respuesta cuando, muy manos en la cintura te desafié. Quizás mi último desafío de hija mayor. Con esa respuesta me desarmaste, tiraste al piso y pisoteaste mis imaginarios chaqueta de cuero con tachas y moikano. Quién pedía permiso para hacer la cimarra?. Nadie realmente vivaracho, desde luego. La segunda vez tú me dijiste: -"Mañana no vas a clases, saldremos todo el día". No solías informar ni decir nada cuando te daba por ser efectista y misterioso. Mantenías la tensión hasta el final y por lo general el resultado era mucho menor a nuestras expectativas. Ese viernes salimos antes de las 10 de la mañana, pasamos a comprar El Mercurio porque coleccionaba las Zona de Contacto y partimos al centro. El plan era llegar a la primera función (como siempre lo hacías) y el trato - luego de meses de discusiones sobre cine arte, de autor, pajeo mental v/s el cine berreta que tanto veías- era ver una peli a tu gusto y otra al mío. Por primera vez superabas TODAS mis expectativas y sentía que realmente me estabas viendo como persona grande y con opinión. Partimos viendo algo malísimo como El Especialista, luego nos fuimos a ver Blue (donde te dormiste al minuto 5), luego otras más, matizado con embelecos y algunos puchos fumados en la vereda, terminamos cerca de las 9 de la noche después de ver la trilogía completa del director -que ahora no sabes que daría porque repitieras su impronunciable apellido-en el Torremolinos comiendo churrascos con queso caliente y comentando lo grandioso de esta cimarra: tú de tu oficina, yo del colegio. Volvimos cantando Virus a todo chancho en el auto a casa. La Flor preocupada porque no sabía nada de nosotros (los dos olvidamos avisar) y que la comida, y que donde andábamos, etc. Nos miramos nomás y sonreímos por ese día tan recondenadamente bueno. Día que hasta hoy, 18 años después, en este 11 personal, es uno de los recuerdos de compañeros, de padre/ hija, de complicidad, de compinches, más potente, más latente y que con más orgullo puedo atesorar.