miércoles, diciembre 30, 2015

Volver

A hacer 3 cosas por día bien hechas y no 8 a medias. A incluso, dejar de hacer varias que nunca gustaron mucho. A andar en bici e ir lejos, muy lejos. Al teatro, a los museos, a recitales y disfrutarlos sin ni una pizca de apuro. A ganarle a la ansiedad. A tener paciencia y ejercitarla como nunca. A creer(me) y creer(te) (así de mamón). A hacerme en el pelo lo que se me venga en gana. A saber cuando quedarse y cuando dar un paso al lado. A dormir en la playa y saltar en la nieve. Al Inedit y sentarme con mi cocaví y devorar buenos documentales. A tener un proyecto (tan leso como tuitear un disco por día) y completarlo porque ya no dejamos cosas sin terminar. A reinstalar wsp y perder todos los registros que quedaban y no lamentarlo. A viajar y ser analafabeta de mente para resetearla con nuevos recuerdos que no solo estarán en instagram. A que las discusiones sean sólo conmigo sobre si como pan con palta o mermelada. A reconstruir los lazos con amigos. A conocer nuevas gentes, de nuevos lugares, con otras vidas y otros acentos. A hacer la cimarra e inaugurar las "Vacaciones de un día en su ciudad". A soltar tanto que ya se ve un puntito en el horizonte. A ver y mirar bien. A reconocer el instante exacto en que confirmas el por qué todo, es como es. A tener una necesaria y sanadora charla después de años de silencio y distancia. A hacer este seudo resumen de fin de año y que en el fondo sea -nuevamente- un gracias totales.

lunes, noviembre 02, 2015

costumbres extrañables

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lunes, octubre 19, 2015

Cosas aprendidas (y por REaprender)

303: Es bueno, a veces, ser analfabeta y darse a entender con lo básico como un gesto o una señal. 304: Los baños en algunas casas van por separado: la ducha y tina en una habitación, el excusado en otra. 305: Los perros (casi todos mestizos) son bienvenidos en restaurantes, bares, metros y tranvías. 306: Así tb los ciclistas que son bien furiosos cuando transitas por su ciclovía. Los respetan tanto que en su mayoría, no usan casco. 307: El pan es bueno en todos lados pero nada como una marraqueta tostada con palta. 308: Traigo una sustanciosa lista de cosas nuevas para escuchar. 309: Asumo orgullo patrio cuando ví, en el flyer de un club, que tocaba Ana Tijoux. 310: Ver contentos a los amigos que hacen patria al otro lado del charco deja tranquilo el corazón: no la tienen fácil, no es cuento de hadas, pero la están haciendo. 311: Y pucha que extrañaban hablar en chileno. 312: He probado habas negras, vino tinto con gas, té de goxi y cantidades industriales de chocolates. 313: Anduve en avión, tren, bus, metro y tranvía más que en toda mi vida. 314: Como tb entré a tantas catedrales, iglesias y capillas que ya tengo licencia para pontificar. 315: Extrañé a los justos y necesarios. 316: Aprendí que #LejosCerca es relativo. 317: Que "aún" es una palabra demasiado extensa. 318: Y que eso da perspectiva de todo, nada se pierde, todo se transforma. Porque la vida hace gala de una sabiduría cabrona. Cada momento vivido antes y después, cada segundo de daño gratuito, derrota, obstáculo y desilusión a raudales; se reformó y devolvió con cuática en amor y cosa buena. 318: Estoy aprendiendo a caminar por esta senda y resistir.

viernes, septiembre 11, 2015

cimarra

- "Voy en cuarto medio y nunca, nunca he hecho la cimarra: te informo que mañana la haré". - "Bueno, bueno. Tienes mi autorización". Esa fue tu respuesta cuando, muy manos en la cintura te desafié. Quizás mi último desafío de hija mayor. Con esa respuesta me desarmaste, tiraste al piso y pisoteaste mis imaginarios chaqueta de cuero con tachas y moikano. Quién pedía permiso para hacer la cimarra?. Nadie realmente vivaracho, desde luego. La segunda vez tú me dijiste: -"Mañana no vas a clases, saldremos todo el día". No solías informar ni decir nada cuando te daba por ser efectista y misterioso. Mantenías la tensión hasta el final y por lo general el resultado era mucho menor a nuestras expectativas. Ese viernes salimos antes de las 10 de la mañana, pasamos a comprar El Mercurio porque coleccionaba las Zona de Contacto y partimos al centro. El plan era llegar a la primera función (como siempre lo hacías) y el trato - luego de meses de discusiones sobre cine arte, de autor, pajeo mental v/s el cine berreta que tanto veías- era ver una peli a tu gusto y otra al mío. Por primera vez superabas TODAS mis expectativas y sentía que realmente me estabas viendo como persona grande y con opinión. Partimos viendo algo malísimo como El Especialista, luego nos fuimos a ver Blue (donde te dormiste al minuto 5), luego otras más, matizado con embelecos y algunos puchos fumados en la vereda, terminamos cerca de las 9 de la noche después de ver la trilogía completa del director -que ahora no sabes que daría porque repitieras su impronunciable apellido-en el Torremolinos comiendo churrascos con queso caliente y comentando lo grandioso de esta cimarra: tú de tu oficina, yo del colegio. Volvimos cantando Virus a todo chancho en el auto a casa. La Flor preocupada porque no sabía nada de nosotros (los dos olvidamos avisar) y que la comida, y que donde andábamos, etc. Nos miramos nomás y sonreímos por ese día tan recondenadamente bueno. Día que hasta hoy, 18 años después, en este 11 personal, es uno de los recuerdos de compañeros, de padre/ hija, de complicidad, de compinches, más potente, más latente y que con más orgullo puedo atesorar.

martes, agosto 04, 2015

223

1. Recuerdas las pecas en sus pechos, en sus piernas, en su vientre. Hace mil doscientos siete días eran doscientas veintitrés. 2. Relees los mensajes que te mandaba: son hermosos, divertidos. Párrafos largos, frases vivas, complejas. Palabras cálidas. Ella escribe mejor que tú. 3. Recuerdas cuando manejaste cinco horas para verla diez minutos. No fueron diez minutos, fue la tarde entera, pero te gusta pensar que fueron diez minutos. 4. Recuerdas las olas, las rocas. Sus sandalias, una herida en el pie. Recuerdas tus ojos yendo rápido desde sus muslos a sus pestañas. 5. Nunca te acostumbraste a estar con ella. Nunca te acostumbraste a estar sin ella. Recuerdas cuando decía, en un susurro, como para sí misma: está todo bien. (Facsímil, Zambra)

miércoles, julio 22, 2015

Under the Bridge

Era el año 92, nos conocimos para un 18 de septiembre y en la playa grande del Quisco terminamos cantando "Under the Bridge" de los Peppers. Borrachos. Estudiabas sicología en la Chile y sufrías en tu intento/discurso/discusión por hacer que me gustaran los Beattles y yo porque te dormías mientras veíamos alguna peli en el Biógrafo. El ´93 llegaste una mañana con una fuente de plástico que contenía una suerte de ameba mal oliente que se alimentaba de té y había que regalar a sus "hijos" para tener suerte en la vida. Sequé al sol y guardé la que sobró en una cajita metálica. Aún la tengo. El 96 la vida se encargó de que cada uno siguiera su ruta: Algunos esporádicos llamados quedaban por ahí hasta que de tanto cambiar el número de teléfono en mi casa, terminamos por perdernos la pista. Exactos 10 años después me llamabas -contando la inverosímil historia de como conseguiste mi celu- para invitarme a ver a Manu Chao. Ahí estabas tocando la puerta de mi depa, oliendo a sándalo, romero y con algunos dreadlocks guachos saliendo de un gran gorro de lana. Ya no sólo hablábamos de música o películas: de sicología te habías cambiado a antropología, hablabas de música africana, la iluminación, el amor libre, meditación y de como la energía nos hacía permanecer sin necesidad de tener contacto físico o permanente. Manejabas una camioneta vieja, vivías en una casa gigante en Peñalolén atestada de intrumentos folclóricos -todos raros para mí- y siempre en tu casa todo olía a esencia de algo y marihuana. "Mi pequeña burguesita urbana" solías llamarme, pero atento me escuchabas cuando acudías para que te diera la visión terrenal necesaria de las cosas. Temas muy serios y profundos acompañados de un cartucho de papas fritas aceitosas y grasosas. Diseñé las etiquetas para tu mini pyme de fitoterapia y- como no tenías dinero- me pagaste con muchas cremas,aceites y champús naturales que me duraron años. Luego te fuiste a vivir al otro lado de la cordillera y luego al caribe sí sí. Mandabas fotos de parajes hermosos, meditando en lugares sublimes y tocando con tus grupos melodías luminosas. Y así fue como de pronto volviste a partir, pero esta vez sin retorno. "De verdad, te mereces toda la felicidad" fue lo último que me escribiste por chat en mayo. Te transformaste en más luz, recuerdo, vivencia y amor infinito que nunca antes Mr. Riff. No habrán más mails eternos a la distancia ni charlas fumadas hasta que salga el sol, pero te hablo todos los días y te pienso harto porque la energía está perfecta y latente. Sin necesidad de verse o permanecer. Esta fue nuestra historia. Este es mi pequeño tributo para tí amigo mío.

martes, julio 07, 2015

3 + 8

38 años en que he querido y he maldecido, En que he sido la mejor y la peor versión de mí misma y en más de una ocasión, ambas al mismo tiempo. Me han amado y otras no tanto o no como yo creí (creo) merecer...y viceversa. He sido tan dulce y amarga como sea posible en esta petiza humanidad: un hada cumpliendo deseos y una bruja repartiendo manzanas envenenadas. En 38 años crecí con suerte algo más de un metro, peso lo que un paquete de cabritas y aún puedo decir que tengo 10 años menos. Hablo más de 38 palabras por segundo, sigo sin comer carne ni tomar copete, arraso con los chocolates y no he logrado dejar de fumar. Me he dado más de 38 costalazos: todos con diferentes niveles de hematomas y cicatrices: algunos fueron pequeños rasguños que con un parche curita (y a veces ni eso) sanaban solos. Y están los otros. Como el último (doble) golpe -el más grande hasta ahora- que dejó una herida tan profunda que creí que el mundo iba a caer, iba a desaparecer. Y aquí estamos. No más disparos a las piernas. En 38 años ya no fui ni hice muchas cosas. Pero sobra el tiempo para ser y hacer millones más. Poseo (casi) todo lo que podría necesitar: Libertad, instinto, pensamiento, un puntito de luz en el cosmos, un sucucho pequeño, mis recitales, una familia maravillosa, amigos a toda prueba, mis tijeras, vivencias, cariño, silencio, compañía y recuerdos. Y lo que más agradezco y quise de niña: un par de alas gigantes que me han llevado, me llevan y me llevarán donde, en cualquier momento, se me ocurra ir. Locación: Fuerza Natural (Cerati)

lunes, abril 20, 2015

Kamikaze (ó lo que va del año)

1. Por no saber medir las profundidades. 2. Sin saber nadar, lanzarse del trampolín de la comodidad. 3. y si no hay agua? qué importa, de miedosos está lleno el metro. 4. Por quedarme acostada y en el mismo día escuchar Bocanada de Cerati, comer únicamente dulces y ver One Day. 5. Que venga todo junto el dolor, ná de gotitas acá, ná de dosificaciones, que en 17 días de marzo, me tuve que mejorar a punta de invasión de fotos en Instagram. 6. Kamikaze por acumular mañas, pero en ningún caso, desidia o falta de ganas de seguir creciendo. 7. Porque hay que hacerlas y todas. 8. Por tener 9 vidas, acabarlas y volver a empezar. 9. Porque me la compro toda y después me quejo que nadie me entiende. 10. Por callar y por hablar. 11. Por no detenerme al otro lado del camino y entender que el pasto que veo, desde las alturas más verde, es sólo un color. 12. Por dar todas las batallas para después curarme, calladita, con agua oxigenada. 13. Porque ví como se ponían el parche antes de la herida y no me retiré a tiempo. 14. Nada quedará, ni un fiel saludo. 15. Por crear vida y no dejar de creer. 16. Porque tuve el regalo más hermoso,acá adentro. 17. Galopa año del caballito que ya te descarriaste mucho. Queríamos a la cabrita tranquila pastando en los cerros. 18. "Y me eché a la suerte." 19. Kamikaze por que aún, no sé como cresta, sigo pará. Locación: Maestro Distorsión (Astro)